RUTAS

Río Dúrcal

El Río Dúrcal tras nacer en pleno corazón de Sierra Nevada, bajo el Tozal del Cartujo, atraviesa la histórica comarca del Valle de Lecrín, siendo una de las cuencas fluviales más importantes de la vertiente sur de nuestra Sierra.

Abandonadas las profundas gargantas por las que sale de la Sierra, el río de Dúrcal forma un fértil valle caracterizado por un microclima subtropical que suaviza las altas temperaturas del verano y favorece la diversidad de vegetación típica de las riberas de los ríos y su aprovechamiento en cultivos de terraza desde tiempos musulmanes, hace más de 500 años.

Multitud de antiguas, y algunas curiosas edificaciones en su ribera nos muestran cómo los habitantes de Dúrcal han sabido aprovechar a lo largo de la historia, con diversas tecnologías, el curso fluvial de nuestro río.

Encontraremos desde yacimientos arqueológicos de un poblado de la Edad del Bronce hasta una majestuosa obra de ingeniería "modernista" de principios del siglo XX, el Puente de Hierro. Pasando por una central eléctrica de principios de siglo y molinos de agua del siglo XVIII. Recuerdos del esplendoroso pasado árabe tales como castillejos y torreones, túneles, un puente y multitud de acequias, un acueducto de posible origen romano, e incluso zonas donde los fósiles que aparecen nos recuerdan que el Valle de Lecrín fue océano hace varios miles de millones de años.

Canal de Fuga

El Canal comienza su recorrido a unos 1650 metros de altitud, en la Sierra de Dúrcal, lugar conocido como la Toma. Aquí recoge el agua transportándola hasta llegar el Cerro del Zahor donde desciende rápidamente produciendo así en la Central Hidráulica de Dúrcal, electricidad.

Una vez cumplido su objetivo, devuelve el agua tomada al río en cascada, para abastecer la Acequia de Márgena (Dúrcal), Marchena y Padul, conocido por los lugareños como Canal de la Fuga.

Para llegar a este lugar partiremos del Barrio de Almócita, uno de los más antiguos de Dúrcal.

Tenemos la oportunidad de adentrarnos en un precioso paraje que nos mantendrá despreocupados del mundanal ruido.

Se trata de una pequeña aventura, ideal para iniciarse en el descubrimiento de lugares llenos de encanto sin una excesiva dificultad.

Aguas de alta montaña, rincones a vista de pájaro, espectaculares cascadas y abundante vegetación nos acompañan en el camino.

En definitiva, un rincón por descubrir a tan sólo media hora a pie del pueblo. Varía totalmente según la época del año que elijamos: en verano será una agradable excursión; en otoño o invierno un agradable y nostálgico paseo junto al río; y en primavera, tiempo del deshielo, el río se convierte en un maremágnum de espumosas aguas saltando entre los bloques de piedra, una sobrenatural fuerza desencadenada para empequeñecer al hombre que se adentra en ella.

Sólo dos consejos: ansias por descubrir nuevos lugares y ganas de mojarse.

Baños de Urquízar

Los Baños de Urquízar o Vacamía cuentan con una arraigada tradición entre los habitantes del pueblo de Dúrcal, debido a que sus aguas termales tienen propiedades minero-medicinales que se utilizan para diversas terapias (problemas de piel y disolución de piedras del riñón).

Para llegar a ellos pasaremos por el llamado Peñón de los Moros (al cual se accede por la calle Rocio Dúrcal en dirección al cementerio del pueblo).

A partir de aquí, descendiendo por la vertiente contraria de la colina, la vereda nos llevará al Baño Chico.

Observaremos frente a nosotros un camino ascendente por el que llegaremos al Baño Grande. Es un solo estanque de mayor tamaño y más útil para disfrutar bañándose.

Continuaremos bajando y en este caso la vereda nos llevará a la legendaria Cueva de los Riscos. Es una gran cueva, suficiente para pasar un rato divertido explorándola por sus numerosos túneles.

Está enclavada en un paraje realmente bonito y fresco, pues el río pasa a escasos metros de la entrada.

Molinos

Iniciamos el paseo desde el Barrio de la Estación, llamado así porque antiguamente se encontraba la estación del tranvía que cubría la comunicación Dúrcal-Granada.

Tomaremos la Calle Calvario que desciende por detrás del Parque de la Estación con dirección al Río Dúrcal, pasando bajo el Puente del Cable, llamado así por un antiguo cable aéreo que transportaba mercancías entre Dúrcal y Motril.

A partir de este punto podremos difrutar de un camino donde el verdor de la vegetación, los campos de cultivo y el sonido de las aguas nos irán acompañando durante nuestro recorrido.

Los molinos que encontraremos en el pueblo de Dúrcal se ubican el antiguo Camino Real que unía Granada y la costa. Eran de harina y fueron construidos en el s.XVIII. Se encuentran rehabilitados y algunos son utilizados para otros fines, muestra de ellos es el Restaurante El Molino, Museo de la Cocina Tradicional Andaluza. En su interior se conservan herramientas y la maquinaria que este molino usaba cuando estaba en funcionamiento.

Una vez en la ribera del Río Dúrcal encontraremos un pequeño puente bajo el que hace algún tiempo pasaba el río. Los lugareños lo llaman "Puente Romano" aunque se cree que es de origen musulmán.

Tras cruzar el Puente Romano cruzaremos el río por un pequeño puente de madera que nos situará en el camino que va a otro antiguo molino que en la actualidad cumple las funciones de granja-escuela y alojamiento rural.

Para continuar el paseo, retrocederemos hasta el Puente Romano. Desde este punto y en dirección al "Puente Lata" nos adentraremos en una senda, a la margen derecha del río, donde podremos disfrutar de una sugerente y atractiva vegetación que se encuentra en la ribera de dicho río, como en los alrededores de la senda.

Siguiendo la senda llegaremos a Bio-Dúrcal, molino transformado en fábrica de productos biológicos que también cuenta con hotel rural y restaurante.

En este punto tendremos dos opciones: realizar el paseo a la inversa llegando de nuevo al punto de salida o bien continuar el camino y subir la vereda que nos levará a la antigua N-323 donde encontraremos el Pilar del Mono, lugar ideal para beber agua fresca y observar el río desde otra panorámica.